Miles de lamentos de dolor y una carta desesperada

Querría, de verdad, ser optimista.
Me gustaría pensar que la vida volverá a ser la misma.
De verdad, quisiera estar equivocada, más que nunca en la vida. Ojalá lo esté.

Después de sentir y escuchar el miedo y la angustia de mis compañeros, sufriendo por no tener suficientes medios de protección frente a este virus dañino que nos ha puesto contra las cuerdas.

De vivir su sufrimiento porque por culpa de su trabajo podían contagiar a sus seres queridos.

De soportar la indiferencia de nuestros gobernantes, de todos los colores, territorios y ámbitos ante nuestro riesgo.

De escuchar y vivir la pena de nuestros pacientes enfermos, algunos de los cuales han muerto solos, sin una mano tendida, excepto el acompañamiento de un profesional sanitario abnegado que ha hecho lo humanamente posible para consolarlos.

De sentir la indignación por la inabarcable carga de trabajo que hemos tenido que asumir, desde siempre, y más ahora.

De sacar fuerzas de donde no se tienen para apoyar, escuchar, acompañar y consolar a pacientes y compañeros de profesión.

De impotencia por no poder diagnosticar y tratar una enfermedad con los medios adecuados.

De oír y vivir el espanto que los compañeros han sufrido al comprobar la negligencia al proteger la salud de nuestros mayores en residencias.

Deseo conservar la esperanza; la esperanza de que la sociedad tome consciencia de lo importante que es la vida; de que la salud es un derecho fundamental que tenemos como ciudadanos, y de que los que trabajamos en ella podamos hacerlo con Dignidad y Respeto.

Para esto, los políticos responsables deben cambiar su rumbo y preocuparse de lo que importa, y no únicamente de su silla, su sueldo y sus dietas.

Si todo cambia, hay esperanza.
Si sigue igual, solo nos quedará el caos.

Elena Bartolozzi, metgessa de família del CAP Ramon Turró (Barcelona)

4 pensaments sobre “Miles de lamentos de dolor y una carta desesperada

  1. No son los políticos quienes han de cambiar nada, somos los profesionales los que debemos decidir que y como haremos lo que se deba hacer, no pidiendo recursos, sino exigiendo los, pero no a los políticos ni a las instituciones, que nunca han estado a la altura, sino a toda la ciudadanía. El sistema está mas que demostrado que no funciona y no se debe mantener tal y como esta.
    Añado, que desde Metges de Catalunya, se esta pidiendo reconocer este caos y sufrimiento personal mediante retribuciones económicas y exigiendo responsabilidades, No solo hemos de exigirlas, se ha de cambiar lo que no funciona y lo que no funciona es el sistema que hay establecido, ni antes ni ahora, si nos contentamos con que nos paguen por esta pandemia, seguiremos igual que antes.

    M'agrada

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